La importancia del contacto con nuestros bebés. 5 claves para mantenerlo

 

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Los recién nacidos necesitan el contacto para poder sobrevivir. El regazo de su madre les aporta calor, alimento y seguridad. El contacto con su cuidadora principal ayuda a regular sus constantes vitales, lo cual es muy importante en las primeras horas de vida. Pero ese contacto seguirá siendo fundamental para establecer un vínculo afectivo seguro con nuestro hijo los primeros meses e, incluso, años. Hay cosas que podemos hacer para prolongar ese contacto, acciones que nos ayudaran a conectarnos, a conocernos, a detectar y satisfacer las necesidades del bebé. Te proponemos 5 claves para conseguirlo:

  • Piel con piel: el método canguro es muy empleado en unidades neonatales para estabilizar las constantes vitales y favorecer el desarrollo de bebés prematuros y enfermos, pero es una técnica muy beneficiosa para cualquier bebé. El contacto piel con piel ayuda a establecer la lactancia materna, permite que se sientan seguros, lo que ayuda a que cojan peso más rápido y, también, estabiliza todas sus funciones vitales (oxigenación, temperatura corporal y frecuencia respiratoria y cardiaca). Además, notarle en contacto contigo es una sensación muy placentera que te hace segregar la hormona del amor y te sientes muy conectada con el bebé.
  • Lactancia: los beneficios de la lactancia materna son ya de sobra conocidos, aunque, en algunos contextos, todavía cuestionados. En cualquier caso, optar por alimentar a tu bebé con la leche de tu pecho hará que paséis mucho tiempo en contacto, lo que os permitirá vincularos y conoceros.
  • Porteo: otra forma de prolongar el contacto con tu bebé es a través del porteo ergonómico. En desplazamientos que haces caminando, puedes llevarle contigo. También mientras realizas ciertas tareas en casa. Existen muchos portabebés diferentes y no todos sirven para todas las familias, ya que debe adaptarse al bebé y al porteador. Es fundamental contar con asesoramiento para saber cuál es el que mejor se adapta a vuestra circunstancia y cómo debes colocarlo para que tu hijo y tú tengáis una postura adecuada.
  • Colecho: dormir con los hijos en la misma cama tampoco es una práctica bien vista en algunos entornos. Sin embargo, la separación del bebé durante la noche es un invento occidental y adultocentrista. En muchas culturas se colecha o cohabita con los hijos. Lo importante es que practicar o no el colecho sea una decisión familiar. El colecho ayuda mucho al descanso de la madre en caso de estar dando el pecho y puede ser un buen recurso en fases de crisis de crecimiento, cuando los bebés demandan más contacto.
  • Masaje: la última herramienta de contacto que te proponemos es el masaje infantil, que tienen numerosos beneficios en el bebé, ya que es una forma de interacción contigo, le relaja y estimula y le puede aliviar ciertos dolores o molestias, como por ejemplo los cólicos o el extreñimiento.

Si te surgen dudas con estas claves o quieres profundizar más en el conocimiento de alguna de ellas, en La Marariposa Edinfa te podemos ayudar gracias a los servicios sobre crianza que ofrecemos.

Crianza y tribu

2015 05 23 11.51.28

 

Un proverbio africano dice que “para criar a un hijo hace falta una tribu entera”. Ya sabemos que los proverbios están llenos de sabiduría ancestral, pero ¿hacemos caso de éste en concreto? Parece que no…

La sociedad en la que vivimos es muy individualista y, en las grandes ciudades, hemos ido perdiendo el sentido de pertenencia a nuestra comunidad. Tenemos suerte si contamos con unos abuelos que vayan a buscar a nuestros hijos al colegio y se queden con ellos una parte de la tarde. Pero, ¿es eso la tribu? En esencia, no.

Por definición, una tribu entera se compone por una familia extensa y los vecinos con los que convivimos. Personas que se ayudan las unas a las otras, que se cuidan, que comparten lo que saben. Así, una verdadera tribu se preocupa por la crianza de los hijos, sean de quien sean, porque entiende la importancia que ellos tienen para el futuro.

Por suerte, poco a poco vamos tomando consciencia de esta necesidad. Por un lado, nuestra naturaleza mamífera nos lo pide y, por otro, esta sociedad compleja que a veces nos lo arrebata todo, también nos ofrece recursos que nos ayudan a conectar con nuestra esencia. Por ello, cuando la crianza en tribu no es posible en un entorno familiar natural, pero surge el deseo de compartir, aparecen los grupos de crianza. Se trata de espacios de reunión entre familias en los que se plantean dudas, se dan consejos, se cuentan miedos y alegrías… en definitiva, se comparte.

Un grupo de crianza sólo funciona si se respeta la confidencialidad y no se juzga. Las personas que allí asisten se desnudan, expresan momentos muy íntimos, sus mayores temores, hasta dicen cosas que no se atreven a decir en público. Los demás, escuchan, entienden y guían desde su experiencia y el afecto, pero no juzgan, eso, nunca.

En La Mariposa Edinfa hay un espacio así, dirigido por Begoña Díaz, psicopedagoga, doula, instructora de porteo y de masaje infantil. Si te encuentras sol@, tienes dudas respecto a la crianza y no encuentras en tu entorno las respuestas que se ajustan a tu familia, ven a probar. Puede que éste sea tu sitio.

 

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